Castil de Peones, cambió de cura párroco, se marchó Don Secundino y vino Don Santos, y vino con ideas nuevas, con reformas para la iglesia y con proyectos que entusiasmaron a todos los vecinos.
A Don Santos, se le ocurrió que debiera arreglase la iglesia y que para hacer más amenas las largas misas en latín, se debía comprar un armonio; dicho y hecho, se puso manos a la obra, pero en los primeros pasos que dio, observó que era caro y no procedía pedir más dinero al pueblo, así que organizó, con todos los jóvenes de la época que vivían en Castil un grupo de teatro.
En realidad, era una especie de “varietés”, ya que cantaban, recitaban, bailaban y hacían un poco de todo, bajo la dirección de Don Santos.
Ensayaban en la sala o en la escuela de las chicas, porque por aquel entonces, había dos escuelas, la de las chicas, situada encima de la bodega de la cantina, en frente de las primeras escaleras de la iglesia, y la de los chicos, situada al lado de la fuente.
Pues bien, ensayando y ensayando, crearon, como digo, un grupo de “varietés”, de comedias, y como lo hacían bastante bien, una vez fue puesta en escena una representación en la sala de Castil de Peones, decidieron hacer representaciones por todos los pueblos de los alrededores, Santa Mª del Invierno, Alcocero, Quintanavides, Prádanos, Cuevacardiel, Aguilar, y muchos otros pueblos de la Bureba y del valle.
Tuvieron cierto éxito y asistía público a las funciones que daban, aunque de alguna, tuvieran que salir “pies para que os quiero”, porque siempre había alguien que la liaba.
Con las comedias, como digo, consiguieron recaudar el suficiente dinero para comprar el armonio, que tocaba el propio Don Santos, en las misas mayores, dando el tono al coro, donde cantaban desde arriba: Carlos, Carlillos, Antonio, mi padre, y un gran grupo de hombres que subía al mismo. Algunas canciones, como el Gloria o la Salve, una estrofa la cantaban los hombres desde el coro y otra las mujeres desde abajo, y la verdad, aquellas misas daba gusto oírlas, máxime cuando sonaba el armonio.
En las comedias la estrella era una canción adaptada a Castil de Peones que decía:
- Con el sombrero en la mano,
- como personas aristocráticas,
- saludamos a Castil,
- lleno de amor y de gracia
- y de verdad yo te juro,
- que si tuviera dinero
- encima de la sirena
- con letras de oro pondría un letrero
- diciendo ….
- TU ERES CASTIL EL MÁS HERMOSO DEL MUNDO ENTERO.